La amistad desde la Cruz Diácono Lorenzo Brizzio

 

La amistad desde la Cruz

Autor:  Diácono Lorenzo Brizzio 

 

 

Estando un día escribiendo sobre la vida, me visitó un amigo, nunca imagine que su visita sería
para mí, más allá de la alegría de tenerlo, motivo de uno de los desafíos más grande que alguien 
me propusiera nunca. Después de una charla de motivos varios, común a nuestras vidas, fue que 
sin más preámbulos me dijo:
-¡Tienes que escribirme algo sobre la amistad!
-¡Sobre ello tengo varios escritos! Le dije.
-¡No, lo que quiero es que escribas sobre la amistad, pero desde la persona de Jesús...!
Lo que me proponía no cabe en mi capacidad de escribir sobre tan grande tema, por lo que le 
conteste que no podía, ni debía hacer algo sobre ello, que ya otros con mayor sabiduría, lo habían
hecho, que buscara en las librerías donde seguro encontraría algo que lo satisficiera.
-¡No, vuelvo ha insistir, quiero que tú lo escribas para mí!
Por más que insistiera, no pude convencerlo de mi negativa, se fue dejándome por encargo su pedido.
Después de meditarlo, rezarlo y pidiendo perdón a Dios, hoy escribo lo que sigue.

Amistad: Afecto personal, puro y desinteresado, ordinariamente recíproco. (Según el diccionario)
¿Cómo explicare lo divino con palabras humanas? Para comprender la amistad que Jesús pudiera manifestar en su vida terrena con cuantos se le acercaran, tendríamos que retirarnos un poco de
este mundanal ruido y dejarnos transportar a través de las Palabras de Jesús en los Evangelios por la gracia del Espíritu Santo, a los tiempos en que Jesús vivió en este mundo.
Así, podremos vernos niños y compartir con ese Niño Dios esa amistad pura y sencilla, a igual a la que teníamos nosotros cuando niños éramos, y la pureza de la verdad, no estaba contaminada.
Que alegría tendría Jesús jugando, caminando, y porque no, trabajando en los quehaceres de su casa, ayunado a su madre, María. En compañía de sus 
amigos, 
y puedo aseverar por mi fe, que hoy al igual que entonces, Jesús se alegra, comparte y vive aquella alegría, cuando los niños hacen de la amistad un culto.
Cuanto gozo debió tener Jesús, cuando durante su vida de enseñanza de lo divino, motivo de su venida, encontraba en sus amigos esa amistad que él entregaba sin limites o intereses mezquinos, sé por mi convicción de fe, que Jesús, hoy se goza y siente retribución por aquella amistad entregada al mundo por medio de sus discípulos, y que hoy muchos (tristemente no todos) la practican.
Si bien los Evangelios hablan del discípulo que Él amaba, por mi fe, puedo decir que todos recibieron de Jesús la misma amistad, aún aquel que por designio lo entregara, porque para Jesús todos los que se acercan a él, encuentran esa amistad que no limita o encasilla, su amistad es total y libre. 
Por eso puede decir  quien esto escribe, que Jesús siente tristeza cuando los hombres, hoy, se olvidan de la amistad, por envidia, dinero, enojos y falta de perdón, al igual que lo abandonaron a Él en la cruz. De allí, “lo del discípulo al  que amaba” ese mismo que lo siguió hasta la cruz y que en amistad reciproca pudo ser heredero de tesoro tan grande, ser a quien Jesús dejara a su Madre para que la cuidara, dejando a la vez el legado que no fuera solo «SU MADRE» sino que lo fuera para todos los hombres.
Si tienes un amigo, debes saber que para poder darle tu amistad en forma limpia, pura y sin intereses mezquinos, debes primero aceptar de Aquel que dio el ejemplo de amistad en el mundo. Y teniendo  Su Amistad, practicarla y así  con ella en tu corazón,  podrás dar tú amistad a otros  sin prejuicios.

Inútiles serán estas reflexiones si no separamos a la amistad de otros sentimientos.
Así, un padre y una madre aman y deben amar a sus hijos, ese es el primero y único sentimiento de amor. Ellos podrán ser también amigos de sus hijos, pero la amistad no puede suplir al amor de padres.
Los esposos se amaran con el único sentimiento válido, el amor mutuo, no podrá éste ser reemplazo por el cariño o por la amistad, ni otro ni otro, o ambos juntos pueden suplir al amor mutuo.
Los hijos, deben dar a sus padres amor filial, y pueden sentir por ellos y compartir sentimientos como, la amistad y el compañerismo, pero si no le dan a sus padres amor filial, nunca sabrán lo que es amar. Tal vez aquí este la explicación de un error del tiempo de hoy cuando se utiliza la palabra amistad, en forma muy amplia y no pocas veces fuera de su contexto, y se cae en el grave error de ver todo los sentimientos con los ojos de la AMISTAD.


                                                                                                                lorenzo  08/12/2004