V ERANO , TIEMPO DE TRASCENDENCIA
L A LLEVARÉ AL DESIERTO Y LE HABALARÉ AL CORAZÓN
En el desierto se despierta la relación trascendente. Se escucha la voz
interior como a un tú amigo. Cabe la liberación de toda tentación con el
trato teologal.
En el silencio se perciben los matices de los sonidos del viento
impetuoso, y de la brisa suave. Se aprende a convivir con uno mismo.
Surge la relación orante como necesidad del ser.
En la soledad se descubren mejor las propias dependencias. Se madura
la afectividad en el proceso del despojo. Se valora más sensiblemente el
amor recibido.
En la oración se expansiona el alma. Se llega a celebrar el amor. Se
descubre el acompañamiento interior, que libera del silencio vacío, y de la
soledad amarga.
Tener amigos es un tesoro. Jesús llamó a los suyos amigos. La amistad
es don de Dios. “Que no es otra cosa oración mental, a mi parecer, sino
tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos
nos ama” (Santa Teresa, Vida 8,7).
Cracovia, 17 de julio de 2012