Prejuicios y discusiones
P. Fernando Pascual
22-9-2012
Dicen que los católicos tienen prejuicios que les impiden razonar bien. Como creen que Dios existe,
que el embrión es un ser humano desde la concepción, que hay un cielo y un infierno, ¿cómo
pueden ser objetivos y participar en un debate con argumentos aceptables?
Supongamos por un momento que lo anterior fuese válido. ¿No tendríamos que reconocer entonces
que quien no cree que Dios exista, quien niega que el embrión sea un ser humano, quien rechace las
ideas de cielo y de infierno, también piensa y habla desde prejuicios?
Alguno responderá que negar la existencia de Dios es el resultado de un razonamiento, pero no es
un prejuicio, mientras que creer en la existencia de Dios es un prejuicio carente de razonamientos
de apoyo. Pero tal respuesta parte de un prejuicio evidente, porque supone algo sobre los que
participan en el debate sin haberlo demostrado previamente: que los “oponentes” no han llegado a
sus conclusiones desde razonamientos.
Lo mejor, entonces, es dejar de lado la discusión sobre si el otro tiene o no tiene prejuicios. Si
somos sinceros, tendremos que reconocer que casi todos tenemos en nuestra mente y en nuestro
corazón intuiciones más o menos firmes, o frases escuchadas o leídas y aceptadas como válidas, sin
ningún apoyo argumentativo. Es decir, casi todos caminamos por la vida desde “prejuicios”
indemostrados que luego sirven para guiarnos a la hora de pensar, de escribir y de exponer ideas
ante un interlocutor.
Además, ¿es que una persona con prejuicios no puede razonar bien? Hay que analizarlo caso por
caso. Porque una persona, por ejemplo, que cree sin motivos suficientes, porque se lo dice el
corazón, que nadie ha pisado jamás la luna, puede perfectamente hacer un razonamiento
matemático sin ningún error en sus cálculos.
Desde luego, hay que saber abrir los ojos para darnos cuenta de que hay prejuicios que sí dañan
ciertos razonamientos. Pero simplemente descalificar al otro porque tiene prejuicios y declararlo
incapaz de ofrecer razonamientos válidos es incurrir en una injusticia basada en un prejuicio falso.
Superemos el prejuicio que ve prejuicios en otros y aprendamos a valorar cada argumento desde su
mayor o menor coherencia y validez. Así conseguiremos mejorar los debates y, sobre todo,
construiremos puentes y caminos que nos acerquen a la meta que tanto anhelamos los seres
humanos: la verdad.