El “Schindler” mexicano
Un héroe desconocido
Pbro. José Martínez Colín
1) Para saber
Es conocida la película ‘La Lista de Schindler’ de Steven
Spielberg. En ella se nos presentan las acciones riesgosas realizadas
por Oskar Schindler para salvar a unos 1200 judíos del holocausto
nazi.
Sin embargo pocos sabemos que hubo también un “Shindler”
mexicano, pero que salvó a muchísimas más personas. Se trata de
del mexicano Gilberto Bosques quien logró que más de 40 mil
personas pudieran huir durante la ocupación nazi en Europa.
Gilberto Bosques Saldivar fue el Cónsul General de México en
Francia de 1939 a 1944 y ayudó, desde su posición diplomática, a
huir a refugiados españoles republicanos, judíos franceses,
libaneses, socialistas, comunistas, líderes políticos europeos de
oposición, miembros de la resistencia antifascista, y otros
perseguidos. Ellos habían sido señalados para ser enviados a los
centros de concentración donde muchos morirían injustamente,
pero el cónsul les ofreció a todos ellos residencia y nacionalidad
mexicana.
2) Para pensar
Gilberto Bosques estaba en París, pero cuando estaba a punto
de ser tomada por los alemanes, decidió asentar el consulado en el
puerto de Marsella, nominalmente independiente de los alemanes.
Su primera preocupación fue defender a los mexicanos
residentes en la Francia, pero al conocer las atrocidades de la
persecución nazi protegió también a otros grupos. Apoyó a libaneses
y a refugiados españoles que huían de los nazis. Se cree que fue él
quien convenció al presidente Lázaro Cárdenas de abrir las puertas
de México a los republicanos españoles.
Era tan grande la afluencia de refugiados que buscaban una
visa mexicana que Bosques alquiló dos castillos para convertirlos en
centros de asilo mientras salían hacia México. Además, rentó varios
barcos que los transportaran.
En un periodo de dos años, bajo su auspicio, poco más de
40,000 visas fueron expedidas para quienes deseaban huir de la
tiranía nazi. Aunque el caso de los judíos fue más complicado, logró
no obstante documentarlos.
Se tuvo que enfrentar al hostigamiento de las autoridades pro
alemanas, al espionaje de la Gestapo y a los diplomáticos
japoneses.
Poco después el consulado fue tomado por asalto por tropas
de la Gestapo alemana. Bosques, su familia (su esposa y tres hijos)
y el personal del consulado, 43 personas en total, fueron llevadas a
Alemania, y se les recluyó en un “hotel prisión”.
Bosques fue finalmente liberado y regresó a México en abril de
1944. Miles de refugiados españoles y judíos lo esperaban en la
estación de ferrocarril para recibirlo. Su júbilo zumbaba en el andén
de la estación ferroviaria. Lo cargaron en hombros. Era el más
sobresaliente ejemplo del espíritu de la solidaridad.
3) Para vivir
El 4 de junio de 2003 el gobierno austriaco impuso, en su
honor, a una de sus calles, en el Distrito 22 de Viena, el nombre
Paseo Gilberto Bosques. Los pocos que conocen su historia suelen
llamarlo "El Schindler Mexicano".
Una de sus más grandes lecciones de vida es que aunque
resulte difícil, no es imposible mantener la decencia de uno frente a
la maldad moral. Nunca se puede ceder en injusticias tratándose de
vidas humanas, no importando sus creencias.
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