A ÑO 2013 B UENOS AUGURIOS
El año comienza con la mirada maternal de
María, la Madre de Dios, la bendita, y con la
invocación de la bendición más antigua de la
Biblia. Celebramos la octava de Navidad, el día en
que el pequeño de Belén recibió el nombre de
Jesús, el Emmanuel.
En las primeras horas del nuevo año, invoco
el texto de la bendición sagrada como expresión del
deseo de brindarte las mejores razones para leer la historia como Providencia: “El Se￱or te
bendiga y te guarde; ilumine el Señor su rostro sobre ti y te sea propicio; El Señor te muestre
su rostro y te conceda la paz” (Núm 6, 24-26).
E L S EÑOR TE BENDIGA Y TE GUARDE
A Moisés, Dios le pidió que comunicara a Aarón y a sus hijos el modo de bendecir al
pueblo con las palabras que he citado. Jacob se convirtió en heredero al recibir la bendición de
Isaac. La bendici￳n exige unas condiciones “para que el Se￱or tu Dios te bendiga en todas tus
empresas (Dt 23, 16-21).
En la bendición invocas a Dios para que se te muestre favorable, te proteja, te guarde en
tus caminos, te esconda con su mano, te cobije, te mire con benevolencia, te haga fecundo. El
salmista lo expresa de forma orante: “Que Dios tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro
sobre nosotros”. Nos bendiga desde Si￳n. ¡Que Dios te bendiga y te guarde!
I LUMINE EL S EÑOR SU ROSTRO SOBRE TI Y TE SEA PROPICIO
Es la misión que Dios encomienda al Mesías: “iluminar a los que viven en tinieblas y
en sombra de muerte, y guiar nuestros pasos por el camino de la paz”. La luz orientadora de
todo el camino de la vida es el rostro de Jesús, el Transfigurado. Quienes fijan sus ojos en Él
descubren la mayor experiencia de luz, porque desde la mirada de Dios son capaces de leer
todo con ojos de fe e interpretarlo como gracia.
Dios es propicio enviando su gracia, como lo hizo de manera especial con María, la
Madre de Jesús, la llena de gracia, la bendita entre todas las mujeres, la creyente, que pudo
acoger por fe la voluntad divina y convertirse en Madre de la Palabra. ¡Que Dios se te muestre
a lo largo del año en los diversos acontecimientos, y lo reconozcas!
E L S EÑOR TE MUESTRE SU ROSTRO Y TE CONCEDA LA PAZ
Que el Señor te mire, vuelva su rostro hacia ti y te sientas mirado por Él, no vigilado,
sino acompañado por su presencia íntima. Un grito orante exclama: “¿Hasta cuándo me
esconderás tu rostro?” ¡Dios mío, no me ocultes tu rostro! Y como antífona reiterada, reza el
salmista: ¡Oh Dios, haznos volver, y que brille tu rostro, para que seamos salvos! (Sal
80,4.8.20)
La paz es luz, don mayor para el alma, guía de conducta, certeza de la dirección
adecuada, consolación del alma, firma de Dios. “¡Paz!” es el saludo más pleno, en él se
contiene el mejor deseo, es el beso amigo, el beso divino, Jesucristo se lo dio a los discípulos,
enviándoles el Espíritu Santo. ¡Que tengas paz todos los días de 2013!