Juan Pablo II y Bergoglio hace ocho años
El 2 de abril se cumplieron ocho años que el Cardenal Jorge Mario Bergoglio,
Arzobispo de Buenos Aires y Primado de la Iglesia Argentina, celebraba la Santa
Misa en memoria de Juan Pablo II, destacando la coherencia obediencial y
trascendental de su corazn a la voluntad de Dios. “Recordamos a un hombre
coherente que una vez nos dijo que este siglo no necesita de maestros, necesita de
testigos, y el coherente es un testigo. Un hombre que pone su carne en el asador y
avala con su carne y con su vida entera, con su transparencia, aquello que
predica”, decía el Card. Bergoglio, de Juan Pablo II y aadía “este coherente que
por pura coherencia se embarró las manos, nos salvó de una masacre fraticida;
este coherente que gozaba tomando a los chicos en brazos porque creía en la
ternura. Este coherente que más de una vez hizo traer a los hombres de la calle,
para hablarles y darles una nueva condición de vida. Este coherente que cuando se
sintió bien de salud pidió permiso para ir a la cárcel a hablar con el hombre que
había intentado matarlo”.
Es un testigo, dijo entonces el Card. Bergoglio, hoy Papa Francisco, y terminó su
homilía repitiendo las palabras: “Lo que necesita este siglo no son maestros son
testigos”. Y en la encarnacin del Verbo, Cristo es el testigo fiel. Hoy vemos en
Juan Pablo una imitación de este testigo fiel – reiter, para aadir textualmente: “Y
agradecemos que Juan Pablo haya terminado su vida así, coherentemente, que
haya terminado su vida siendo simplemente eso: un testigo fiel”. Hoy a Juan Pablo
lo veneramos como beato, pronto lo haremos como santo y Bergoglio, Francisco, es
sin duda un digno sucesor.
Jesús Domingo Martínez