Ser o “hacer” de sacerdote...
Un día escuché este dialogo entre un hombre llamado Jaime entrado en años, muy
comprometido con la Iglesia y un hombre llamado “Tito”de unos cincuenta a￱os, siempre muy
crítico de todo lo que tenía que ver con ser “cura” o “cosas de Iglesia” :
Jaime: No es fácil ser sacerdote. Usted se anima?
Tito: Ni loco!
J: Y entonces... porque critica a los curas?
T: Lo que pasa es que viven muy bien y encima hablan de pobreza y de castigo de Dios.
J: Ah bueno, pero usted de verdad, no se animaría a ser sacerdote?
T: No, yo no puedo, disculpeme. No puedo!
J: Pero, por qué critica a los sacerdotes entonces? Sabe lo que han hecho ellos para
llegar a ser lo que son?
T: Si...si, han estudiado unos años en el seminario y...
J: Si, si ... pero no solo eso.
T: Bueno, si ...digamos que dejaron su familia.
J: Si, pero no solo eso, dejaron su juventud, sus salidas, sus amistades, su derecho a
ser libres por el mundo, por la vida y de elegir trabajos, personas con quienes
relacionarse, casas...una vida común y corriente. Digame con la mano en el corazón:
Por qué los critica? Por qué usted no se anima a “ser sacerdote” para entender lo que
significa renunciar a un proyecto de vida personal y asumir por completo uno “de
Dios”...o digamos de una manera mas terrena: un proyecto para ayudar y estar al
servicio de los demás. Desde el momento que se califica como sacerdote la gente
entiende que ese hombre “lo tiene que ayudar”, “que no hay otra funci￳n mas que
ayudar a la gente sea la hora que sea”
T: La verdad nunca me puse a pensar todo esto...
A menudo y en casi cualquier lugar podemos escuchar diálogos como este, con la
diferencia que aquí hay alguien que defiende o al menos hace pensar al atacante. Por lo
general en las reuniones familiares, en el bar con los amigos, en la conversaciones de pasillo,
en la oficina; siempre sale alguno que dice: “Esos curas no sirven para nada... son unos...” y
casi ningún católico se anima a defender.. Encontré gente que critica a la Iglesia o a los curas
porque “cree” y “sostiene” que viven del Estado o que sus impuestos son derivados para
mantener la Iglesia. Dicen: “Nosotros tenemos que mantener a esos curas...” Muchos piensan
también que los curas viven una doble vida o desconfían de su compromiso en la castidad.
Algunos entienden de manera muy equivocada que los curas son hombres que sufren
“muchísimo” la “renuncia sexual” y es necesario prodigarles cari￱os junto con regalos y porque
no “algún” que otro resarcimiento en el orden afectivo(!). Dicen: (lo he escuchado también)
“no tienen mujer por lo menos que sientan el gustito de la comida” De verdad, algunos viven
muy pero muy preocupados con el ámbito de la renuncia sexual como si fuera la única acción
heroica (por decirlo así) que hace un sacerdote o como si el laico tiene vía libre en las
cuestiones sexuales. He visto dibujitos animados en un canal ,que hace diez años era musical
pero ahora se ha dedicado a los “reality”, mostrando como se reunían sacerdotes, cardenales
y el Papa a pensar que ya no era tan fácil violar monaguillos como antes y que era urgente
suspender esas practicas. Asi de terrible, así de discriminador, así de escandaloso... Han
llegado a la difamaci￳n extrema de creer que la mayoría de los sacerdotes son “ped￳filos”,
cuando en realidad hay mucha de esa gente suelta y a la vuelta de cada esquina, que no son
sacerdotes y que incluso se da entre familias “de bien”.
En realidad son muchos los desafíos que enfrentan hoy los sacerdotes en un mundo o
una sociedad que vive en la ambigüedad, en la televisión bizarra y desconfía de la posible
transparencia o coherencia de los hombres de Iglesia. Algunas mujeres suspiran por ese
hombre entregado solo a Dios y por lo tanto prohibido y proyectan o despliegan en el
sacerdote sus propias necesidades afectivas o ideas acerca de la continencia sexual. Mucha
gente que no quiere o no puede vivir serenamente su propia sexualidad se auto-convence y
quiere convencer a todos que ser célibe no es posible y que debería o debe haber alguna
“trampita”, alguna descarga “extra”. Es absolutamente común y me lo preguntaron... No
podemos negar que existen malos testimonios o caídas entre los hombres de Iglesia. Pero
debemos tener atención con los innumerables relatos fantasiosos que elaboran algunas
personas con poca vida de Iglesia.
La presencia del sacerdote en la Iglesia de Cristo es fundamental y no se puede cubrir
solo con el compromiso de los laicos. Hoy es fácil ver sacerdotes revestidos de trajes litúrgicos
y uniformes negros pero también los necesitamos con el corazón abierto, con el testimonio de
vida en la sonrisa, en la paciencia, en la bondad. Tambien los hay, aquellos que tienen sus
acciones concretas en bendiciones, misas, confesiones, casamientos o exequias. Peso son
necesarios también afuera de lo establecido, en la vida cotidiana, en el lugar donde las
personas viven sus experiencias ordinarias, en la calle, en la plaza, en la red... Están también
instaladas en el mundo eclesial las preocupaciones económicas del como sostener una capilla,
una parroquia, un colegio parroquial, incluso como sostener la propia vida y allí también el
sacerdote debe ser signo de Cristo y confiado de la Providencia. Hay demasiadas
preocupaciones en la vida de un sacerdote y de la Iglesia como para centrarse en un solo tema
o creer que la vida de un sacerdote se resume en rezar una misa.
Pero: Qué espera la gente común, quizás no incorporada a un grupo o movimiento? Que
intenta encontrar ese hombre trabajador o esa madre cargada de hijos cuando decide ir a la
celebración eucarística de su barrio o comunidad? Podemos decir entre otras cosas que
necesita consuelo, paz, aliento, una dosis de optimismo...un sacerdote pastor y animador. Tal
vez muchas cosas y errores se olvidan cuando un sacerdote sabe escuchar, sabe perdonar y
entiende a la humanidad.
La importancia de buenos sacerdotes entre nosotros no termina en un ritual, sino que
se ubica dentro de las necesidades espirituales y humanas. Tener un amigo sacerdote que
acerque a Dios, que muestre su amor, que irradie su consuelo. No solo que espera la gente
sino que verdaderamente busca la gente cuando tiene la necesidad de un sacerdote? Muchos
cumplen las funciones esperadas pero no todos llegan a vivir realmente el proyecto que Dios
quiere o tiene preparado para ellos. La primera y principal tarea por decirlo de alguna manera
es la de llegar a ser lo mas parecido que se pueda a Jesús.
Hno. German Diaz
germansdb@hotmail.com