PALOMA-1- (cantar-12)
Padre Pedrojosé Ynaraja
Si la familia de las colúmbidas incluye multitud de especies, sería vano tratar de
describir de cual de ellas se habla en la Biblia en 19 lugares. La paloma es un
animal que se extiende por todo el globo, excepto en los casquetes polares,
obviamente. Generalmente es aceptado con simpatía en todos los países. Cuando
era joven, se consideraba comestible y abundaban los palomares, donde tenían
gallinas. También eran objeto de caza las de vida salvaje. Por aquellos tiempos, en
las grandes poblaciones, eran un adorno público dentro del complejo ciudadano.
Acudían a la llamada de los niños, que las tiraban migas de pan. Hoy en día se han
convertido en peligro para los edificios, principalmente antiguos y de importancia
histórica. Es lamentable ver una gran catedral gótica con sus relieves protegidos
por telas metálicas o estatuas con pinchos afilados, para que no se posen en ellas y
con sus excrementos ensucien la superficie que después será agresivamente
atacada. Antiguamente en las casas que tenían palomares, se comían los pichones,
como hoy en día pueden comerse codornices. No olvido, aunque en tiempos bíblicos
se desconociese esta cualidad, su gran capacidad de orientación, especialmente la
de las llamadas mensajeras, que tan útiles fueron en tiempos de guerra, de tal
manera que estaban registradas, y de alguna manera incautadas, por los
gobiernos.
Aterrizo en el terreno bíblico. Emblemático es su protagonismo en el relato del
Diluvio. La paloma que vuelve al Arca con el ramito de olivo en su pico, le indicará a
Noé que ya ha concluido el castigo divino, se han alejado las aguas purificadoras
que lo inundaban todo y ya podrá la familia y sus acompañantes, salir tranquila al
exterior, agradeciendo a Dios su salvación. Consecuencia de este relato es que se
ha convertido en símbolo universal de paz. (Que el diseño de Picasso sea muy
conocido, no significa que fuera él su creador).
Como vivo en descampado, las palomas no me molestan y las miro como un don de
Dios con resonancias bíblicas, de tal manera que, cuando de mañana salgo a
celebrar misa a una localidad vecina, acostumbro a encontrar una pareja de
torcaces, que parece que me están esperando para que goce viéndolas. Se apartan
sin asustarse, mientras yo le digo al Señor: ¡buenos días, nos des Dios! . ¡muchas
gracias te doy, Dios!