EL CANTAR DE LOS CANTARES
Padre Pedrojosé Ynaraja
Recuerdo que en mis tiempos de seminarista, el profesor de Sagrada Escritura nos
advirtió que, si no existían graves motivos, un sacerdote nunca debía leer este
libro. Pese a que sea una persona que no me guste que me prohíban las cosas por
las buenas, esta advertencia no me importó demasiado. El texto utilizado en clase
era en latín, citado en los libros de clase y yo entonces, y aun ahora mismo, no
conozco demasiado esta lengua. En cuanto a un ejemplar en lengua vulgar, no
disponía de dinero para adquirirlo. Hoy en día tengo muchos, traducidos unos con
el criterio de ser fieles totalmente al lenguaje original, alguno con la exactitud de
aparecer cada palabra bajo la del texto mismo que nos ha llegado, sin importar la
sintaxis, otros en cambio siguiendo lo que se llama traducción dinámica, que a
algunos les parece en algunas ocasiones, que más que traducción, es interpretación
personal.
Advierto siempre que el primer inconveniente al leer la Biblia, es que generalmente
está impresa en “papel biblia”, de manejo molesto. Otra contrariedad son los
numeritos que periódicamente se intercalan. Desde hace siglos, la Biblia que se
escribió en un principio en letras mayúsculas, sin vocales y sin espacios, se dividió
en capítulos y estos en versículos, facilitando con ello la labor de referirse a un
lugar concreto. Imagínese el tormento que suponía antiguamente, decir: se
encuentra en aquel lugar que comienza por … y acaba con estas otras palabras.
Ahora se reduce el titulo a una o dos letras, a continuación un número indica el
capítulo y, después de una coma, el que corresponde al versículo. Esta división es
aceptada universalmente, con algunas excepciones que no es necesario ahora
comentar.
El Cantar de los Cantares es un precioso poema que merece una presentación
digna. Ocupa unas ocho páginas y resulta muy atractiva su lectura si entre tema y
tema, se intercalan espacios en blanco. Propongo al lector que acuda a Internet y
escoja un texto que le resulte de confianza por su honrada traducción y su selecta
redacción. Que suprima a continuación los números que indican capítulo y
versículo y lo deje con el aspecto de un libro poético elegante, que, dicho sea de
paso, lo es sobradamente. Con apariencia de un ejemplar de los que llamamos de
regalo. Para terminar la etapa, deberá imprimirlo en un papel de calidad, tal vez de
color ahuesado, y escogiendo bonitos tipos de letra. Ya solo falta alojarlo en una
carpeta con anillas y esperar a ir añadiendo, uno tras otro, los temas que escribiré,
más lo que recopile cada uno, procedente de otros sitios.
¿Y para que estos preparativos?
Dedicaré mis próximos escritos a las plantas y animales que aparecen en el Cantar.
He contado que son 17 los vegetales y 14 los otros. No una simple redacción
enciclopédica, que ya existen muchas, sino un comentario desde este texto
epitalámico, Palabra de Dios, canto de amor erótico, de contenido místico,
inspirador de grandes autores cristianos, desde Juan de la Cruz a Ramón Llull.-