DÉJAME QUE LLORE
Señor, déjame que llore.
Por lo cobarde que he sido.
Por dejarme utilizar.
Déjame que llore.
Me hicieron muchas promesas.
Me ofrecieron muchas seguridades.
Estaba muy apasionada.
Consentí.
Cuando comenzaron los primeros síntomas
guardé silencio.
Esperaba todo fuese una mera coincidencia.
Parecía como que mi mundo se llenaba de caos.
Pasaba el día pensando en ello.
Pasaba las noches esperando volviese todo a la normalidad.
Déjame que llore.
Cuando se lo dije a mi novio
dijo que era un imposible
dijo que no podía hacerse cargo
dijo no habría de acompañarme
que ello era mi culpa y mi responsabilidad.
Déjame que llore.
Sentía que todas las miradas me responsabilizaban.
Sentía que todas las miradas me señalaban.
Y mi mundo, que ya era un caos, se hizo más oscuro.
Déjame que llore.
Poco a poco fue creciendo en mí la ilusión.
Ya me sentía mamá.
Faltaba mucho pero………
Mi mundo se llenó de una luz que era nueva
Soñaba con una futura maternidad.
Soñaba con cuidar sus pasitos inseguros.
Soñaba con cubrirlo de besos.
Soñaba con hacerle cosquillas en las palmas de su mano.
Soñaba con hacerle estallar en risas.
Déjame que llore.
Cuando se lo dije a mis padres
ninguno manifestó alegría.
Les provoqué un disgusto.
Me dijeron que había que hacer
algo y pronto.
Que mis sueños eran ridículos
Que aún era muy joven
Que mi futuro quedaría destruido
Que no podía esperar un día más
Y dije que sí
Déjame que llore.
En un instante todo fue silencio
Mi vientre quedó vacío
Mis sueños de maternidad concluyeron
Mis padres quedaron satisfechos.
Mi novio no apareció más.
Déjame que llore.
Mis sueños ya no cuidan sus pasitos pequeños
Mis sueños ya no disfrutan su risa
Mis sueños solo escuchan su llanto.
Mi llanto es su llanto
porque yo
con un si
a mi hijo maté.
Padre Martín Ponce de León SDB