Los tiempos evolucionan, ¿la ética también?
P. Fernando Pascual
29-6-2013
La frase aparece aquí y allá para promover leyes novedosas: los tiempos evolucionan, y así lo que
antes parecía “malo” ha dejado de serlo y se ha convertido en algo bueno.
Con esa frase en el bolsillo y en los labios hay políticos que ayer decían “no” y hoy dicen “sí”.
Como el camaleón (la fórmula se usa con respeto) se adaptan a las tendencias de opinión, a los
aplausos que van más por un lado que por otro.
Al pensar y actuar de esta manera se deja de lado el punto central de la cuestión: ¿evoluciona la
ética con el pasar del tiempo? El bien y el mal, ¿se transforman hasta el punto de que lo que ayer era
condenado por una sociedad como algo infame hoy se convierte en una conquista democrática?
Los principios éticos fundamentales no pueden cambiar como cambian las formas de vestir. El bien
y el mal tienen un valor radical, que se impone por encima de las épocas históricas y de los gustos
subjetivos.
Por eso, si matar a un inocente es siempre un mal, lo será hoy como lo fue ayer, aunque en el
pasado (por desgracia, también en el presente) ha habido pueblos y culturas que permitían la muerte
de inocentes para contentar el deseo de sangre de masas exaltadas o de tiranos sin escrúpulos.
Promover leyes que van contra la ética, por lo tanto, con el apoyo de la frase “los tiempos
evolucionan”, es algo dañino. Lo malo sigue siendo malo, a pesar de la opinión pública y de los
votos, y lo bueno no deja de ser bueno aunque haya quienes miren a otro lado y prefieran jugar a la
ruleta rusa en el mundo de las votaciones populares.
La verdadera ética, es necesario recordarlo, no cambia como cambian las mentalidades colectivas.
Por eso es no sólo correcto sino también necesario juzgar a quienes, hoy como en el pasado,
cometen crímenes contra la humanidad, a pesar de contar con el apoyo de amplias mayorías. Por
eso el aborto, para mencionar un hecho concreto y ampliamente difundido en el mundo moderno,
seguirá siendo una gravísima injusticia contra uno de los seres humanos más indefensos, el hijo
antes de nacer, a pesar de todas las leyes que lo regulen según las ideas dominantes entre políticos y
amplias mayorías.
Los tiempos cambian, a veces para peor, como en tantos lugares que legalizan el aborto, la
eutanasia o formas de matrimonio que no lo son. También, hay que decirlo con esperanza, los
tiempos pueden cambiar hacia lo mejor, si los líderes de la cultura y de la política trabajan
seriamente a favor de la verdadera justicia y de principios éticos buenos que valen para el ayer, el
hoy y el mañana.