MI AMIGA
Todos los años pasa a visitarme durante algunos días.
La duración de su visita siempre es variable.
Lo que no varía es lo demandante de mi persona que es.
Son días es los que me resulta imposible dedicarme a pleno a lo que debe
hacer ya que ella requiere mucha de mi dedicación y atención.
Si fuese por ella no debería hacer otra cosa que dedicarme a ella en
exclusividad.
Este año venía postergando su llegada.
Pensaba no habría de venir pero……………
Nunca dice por cuantos días se ha de quedar ni llega con mucho aviso
previo.
Un miércoles, por la noche, me habían invitado a una charla y al regresar a
la parroquia estaba, en la puerta, esperándome para quedarse un tiempo.
Le hice pasar, se abrazó a mí y ha ocupado, desde entonces, la mayor parte
de mi tiempo.
Todos los días me digo que hoy ha de comenzar su partida.
Trato de encontrar algún signo que me diga de ello pero no logro ver tal
cosa.
Sin duda que vino para quedarse por unos cuantos días.
Los primeros días de su estadía se molestaba porque debía compartir la
eucaristía.
Era el momento donde con toda su fuerza reclamaba le prestase atención a
ella.
Ya van casi dos semanas desde su llegada y recién comienza a realizar
algún amago de marchar.
No me quejo de su visita.
No protesto por el hecho de deber atenderla durante los días de su
presencia.
Me altera la vida los días de su estadía.
Aún no se ha marchado pero ya estoy disfrutando la seguridad de su pronta
partida.
Durante su presencia uno recibe muchos consejos sobre la forma de tratarla
de manera que se marche cuanto antes.
Pero su única prisa es para subirse al auto antes que yo y hacerme saber
que me acompaña a cuantos lados debo ir.
Celebro la eucaristía y ella se instala junto a mí.
Voy a buscar la gente para el comedor y ella me acompaña.
Participo de alguna reunión y ella también participa.
Son unos días donde, en ningún momento, puedo librarme de su presencia
en mí.
Apartarse de ella es una quimera.
Ignorarla es casi una utopía.
Dejar que ella se imponga es un imposible.
Convivir con ella es lo único realista.
Me causa gracia el hecho de no poder ocultar su presencia y lo que ello
motiva en los demás.
Algunos dan consejos de cómo comportarse para pasar lo mejor posible
durante su presencia.
Algunos dan recomendaciones de cómo actuar para lograr que se retire casi
de inmediato.
Algunos dan recetas de lo que se debe hacer para evitar estar cumpliendo
con todas las demandas que ella plantea.
Esto me hace tomar conciencia de que no soy a la única persona a quien
vista.
Su visita no me transforma en alguien privilegiado ni alguien distinto a los
demás.
Su presencia en mi vida no hace otra cosa que subrayar mi condición de ser
humano normal.
Yo sé que estos artículos deben tener un número determinado de caracteres
y estoy lejos de llegar a ellos.
Yo sé estos artículos deben de tratar de dejar alguna utilidad para los
demás y estoy lejos de lograrlo con este.
Pero………….. espero sepan comprenderme.
Desde ya hace unos días tengo de visita a “mi amiga la gripe” y no me
siento muy bien como para hacer un artículo de alguna utilidad.
“Mi amiga la gripe” llegó hace ya unos ocho días y me ha ocupado todos mis
días.
No me quejo, no la disfruto pero………. ojala se marche cuanto antes esta
gripe que, como amiga, se ha transformado en demasiado demandante.
Sólo espero que, por medio de este artículo, nadie reciba, en su casa, la
visita de la gripe.
Padre Martín Ponce de León SDB