De consulta con el Médico
Una receta especial
Pbro. José Martínez Colín
1) Para saber
Reflexionaba el Papa Francisco sobre la angustia y los temores
que nos aquejan hoy en día. Con frecuencia seguimos a Dios, pero
hasta cierto punto; nos resulta difícil abandonarnos con total confianza,
dejando que el Espíritu Santo guíe nuestra vida. En el fondo solemos
tener miedo a que Dios nos lleve por caminos nuevos, nos saque de
nuestros horizontes egoístas.
Pero hay que saber que la novedad que Dios trae a nuestra vida
es lo que verdaderamente nos realiza, lo que nos da la verdadera
alegría y serenidad, porque Dios nos ama y siempre quiere nuestro
bien. El Papa invitaba a preguntarnos: “¿Estamos abiertos a las
“sorpresas de Dios”?”
2) Para pensar
El siguiente relato nos puede ayudar a dar solución a esa crisis
humana:
Fui a la clínica del Señor a hacerme una revisión de rutina y
constaté que estaba muy enfermo: Cuando Jesús me tomó la presión,
vio que estaba bajo de ternura. Al medirme la temperatura, el
termómetro registró 40º de ansiedad.
Me hizo un electrocardiograma y el diagnóstico fue que
necesitaba varios by pass de amor, porque mis arterias estaban
bloqueadas de soledad y no abastecían a mi corazón vacío.
Pasé a ortopedia, ya que no podía caminar al lado de mi
hermano, y tampoco podía dar un abrazo fraternal porque me había
fracturado al tropezar con la envidia.
También me encontró miopía, ya que no podía ver más allá de
las cosas negativas de mi prójimo.
Cuando me quejé de sordera, Jesús confirmó que había dejado
de escuchar su voz cada día.
Al terminar pregunté con temor: ¿Tendré remedio?
Jesús me sonrió: “Siguiendo cuidadosamente esta receta y unas
instrucciones, recuperarás la salud de inmediato”.
La receta fue la siguiente:
Al levantarme, beber un vaso de agradecimiento
Al llegar al trabajo, tomar una cucharada de paz
A cada hora, ingerir un comprimido de paciencia y una copa
de humanidad
Al llegar a casa, inyectarme una dosis de amor
Y antes de acostarme, tomar dos cápsulas de conciencia
tranquila.
¿Y las instrucciones? Pregunté.
“Se trata de aprender de la creación, de la naturaleza”,
respondió. Ante mi cara de asombro, continuó: -Sí, la naturaleza es
una gran maestra. Podemos aprender del sol, la luna, el agua… Mira:
Sé como el sol: Levántate temprano y no te acuestes tarde
Sé como la luna: brilla en la oscuridad, pero humildemente se
somete a la luz mayor.
Sé como los pájaros: come, canta, bebe y vuela.
Sé como las flores: enamoradas del sol, pero fieles a sus raíces.
Sé como el buen perro: obediente, pero nada más a su Señor.
Sé como la fruta: bella por fuera, saludable por dentro.
Sé como el día, que llega y se retira sin alardes.
Sé como el oasis: da tu agua al sediento.
Sé como la luciérnaga, aunque pequeña emite su propia luz.
Sé como el agua, buena y transparente.
Sé como el río, siempre hacia adelante.
Y sobre todas las cosas, sé como el cielo: La morada de Dios.
3) Para vivir
El Papa ha utilizado el llamado twitter para el envío de mensajes,
y en uno de ellos decía: “No podemos ser cristianos por instantes.
Busquemos vivir nuestra fe en cada momento, cada día”.
Para ello, como suele hacerlo, acudía a la Madre de Dios: “María
es la mujer del «sí». Pidamos a la Virgen María que nos enseñe a
afrontar con fe las actividades de cada día, abriendo cada vez más
nuestra vida al Señor”
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