AMIGOS SON LOS AMIGOS

 

Creo que ninguna experiencia se aproxima tanto a la vida misma como la amistad.

Todos tenemos necesidad de amigos pero llegar a ellos no siempre resulta fácil.

Quienes poseen el privilegio de contar con ellos los valoramos y quienes le buscan los desean encontrar con todas sus fuerzas.

Una marginación muy dura de sobrellevar es la de aquel que, por diversas y variadas razones, no logra hacerse de amigos.

Muy difícilmente se llega a encontrar, de primera, esos “amigos para toda la vida”.

Son muy pocas las personas que pueden decir que han encontrado, desde temprana edad, un amigo para toda la vida.

La experiencia de la amistad es una experiencia que requiere búsquedas.

Podemos encontrar amigos para una determinada etapa de nuestras vidas.

Podemos encontrar amigos que, en un determinado momento, dejan de serlo.

Podemos encontrar que nuestro concepto de amistad no coincide con lo que la otra persona entiende.

Muchas veces, para llegar al amigo verdadero, se deben vivir duras experiencias negativas.

En varias oportunidades, para descubrir los amigos verdaderos, debemos tragar ingratos desengaños.

“Creíamos que........” pero la vida se encarga de demostrarnos lo contrario.

Necesario se hace, en oportunidades, deber vivir momentos difíciles para descubrir a los auténticos amigos.

Cuando todo lo que nos rodea dice de triunfo, éxito o logros, parecería como que “los amigos” pululan a nuestro lado.

Hay quienes se creen rodeados de amigos porque se sienten como esas lámparas encendidas en la noche en una tórrida noche veraniega.

Cuando las instancias de la vida se nos tornan áridas o duras los amigos escasean.

Son pocos los que están dispuestos a “bancar” a quien necesita, fundamentalmente, una oreja o un hombro para desahogar penas o compartir conflictos.

Cuando la vida nos golpea con crudeza y todo se nos hace dificultad y cuesta arriba solamente los verdaderos amigos permanecen a nuestro lado.

El amigo verdadero es aquel que SIEMPRE está. Quizás sin muchas palabras para decirnos, quizás sin mucho para solucionar pero......... allí está.

Por más que sepamos que, en oportunidades, podemos recibir una seuda amistad no es fácil poder discernir.

Necesario se nos hace golpearnos para poder aprender.

La vida se encarga de tamizar a nuestras amistades.

No para que lleguemos a la conclusión de que resulta imposible encontrar un amigo verdadero sino para que lleguemos a la valoración justa de quienes son nuestros auténticos amigos.

La amistad, como la vida, requiere de un constante aprendizaje.

Quizás debamos llegar a la conclusión que los verdaderos amigos los podamos contar con los dedos de una mano.

Es que la amistad es una experiencia demasiado profunda, demasiado grande, como para que la podamos vivir con muchos.

Sé que la vida me ha enseñado a encontrar y a equivocarme en cuanto a la confianza brindada a seres que, creía, eran amigos.

Pero, también, me ha regalado  poder encontrar esos seres a los que, siento, son verdaderos amigos.

Sin ningún tipo de dudas creo que otros han podido vivir, conmigo, una similar experiencia.

A muchos les he fallado.

Con muchos no he sido un verdadero amigo.

En oportunidades la vida se encarga de poner a prueba a la amistad.

Nos pone distancias o falta de oportunidades para el encuentro alimentador.

El amigo pasa a ser una gran añoranza que nos hace saber que está ocupando muchos espacios en nuestra vida por más que, en la realidad, sea una presencia  fugaz.

El amigo verdadero podrá no compartir nuestras actitudes, podrá no pensar igual que nosotros pero jamás nos juzga sino que siempre está porque nos acepta tal como somos aunque, tal vez, siempre espere seamos un poco mejor

 

Padre Martin Ponce de Leon SDB