Naipes (y Biblia): azafrán

 

Padre Pedrojosé Ynaraja

 

O, como diría el castizo, la rosa del azafrán, ya que en la zarzuela de su mismo nombre se canta:

 

(Sagrario)

 

La rosa del azafrán

es una flor arrogante

que brota al salir el sol 

 y muere al caer la tarde. 

 

(Mozos)

 

Tan frágil es el amor

 como esta flor peregrina.

se quiere al atardecer 

y a medianoche se olvida 

No quieras olvidarme después

 que tengo ya encargao el ajuar. 

 

(Sagrario y todos)

La rosa del azafrán

 vestida está de morado

 y tiene el tallo pajiza 

 y el corazón encarnado.

 

(Se trata de una zarzuela, adaptación libre de la comedia de Félix Lope de Vega “El perro del hortelano”, con música de Jacinto Guerrero, que conozco desde pequeño ya que a mi padre le entusiasmaba este género teatral y creo recordar, que me llevó un día a verla. La viera o no, la tengo metida dentro y siempre me emociona recordarla, no la pieza escénica, sino a mi querido progenitor, por quien ruego y a quien ruego cada día, pese a haber fallecido en 1957. Sea esta memoria que de él hago llorando, un humilde homenaje)

 

EL AÑO PASADO

 

Pese a lo que se diga, no es una rosa, ni mucho menos. Recuerdo la flor que recogía delicadamente el Hno. Rafael, un carmelita hortelano y apicultor, del convento de Burgos, a quien ahora me gusta también evocar. La había visto y fotografiado posteriormente en otros sitios, sin parar mientes en que aparecía citada en la Biblia. Lo curioso es que, pese a que he leído el texto sagrado bastantes veces, hasta el año pasado no me di cuenta de que aparecía junto a otros perfumes.

 

(“Es una planta con raíz bulbosa, de flores moradas y estigmas rojos que se usa para condimentar y para teñir de amarillo, también posee algunas propiedades medicinales. Se hace referencia en el libreto a que el amor es tan frágil como esta flor peregrina otoñal, "que brota al salir el sol y muere al caer la tarde". Como habrá advertido el lector, he copiado textualmente un párrafo que se refería a la zarzuela mencionada)

 

NO OLÍA

 

Me intrigó la cosa y quise comprobar que aquellas hebras que mi madre añadía a la paella y le conferían un peculiar color, no era una simple especia, según la Amada del Cantar de los Cantares, era una esencia aromática. Fui a comprar azafrán y, por más que me esforcé, no olía, o así me lo pareció a mí.

 

Pensamos que tal vez la flor que fugazmente aparece y se mustia rápidamente, perdía de inmediato esta cualidad organoléptica. He escrito en plural porque fue una familia conocida, que lo cultiva en un rincón de su jardín, la que me lo sugirió. He debido esperar algo más de un año. Hace pocos días me avisaron que en aquel momento habían florecido algunas plantitas y acudí de inmediato. Me estire en el suelo, sin tocar ninguna flor con las manos, para no contaminar con otros posibles olores y sí, percibí su aroma. La Biblia tenía razón, aunque no esté implicada su inerrancia en ello.

 

DE IRÁN

 

Las fotos que aparecen son de hace pocos días. Se observan los rojizos estigmas, solo ellos se aprovechan. Según leo, allí donde la planta se cultiva, sale la gente joven al amanecer a coger sus flores y en casa los mayores, efectúan la maniobra de separar las preciadas hebras, para dejarlas secar con muchas precauciones. También me he enterado que el país donde se obtienen mejores cosechas es Irán, pero que, generalmente, se exportan a la región española de La Mancha, que tiene fama de ser la que obtiene el de mejor cualidad. Así que, mezclado el de Medio Oriente con el de la meseta castellana, y etiquetándolo como español, es el que se vende por el ancho mundo.

 

AZAFRÁN SILVESTRE

 

Semejante al azafrán y emparentado botánicamente con él, es el azafrán silvestre, el Crocus nudiflorus. Es una planta dañina, rechazada por los animales herbívoros. Pese a su toxicidad, atrae siempre mis miradas. La primera vez que descubrí este crocus fue en Covadonga, por los prados que se extienden junto a los lagos superiores, pero desde entonces la he visto en muchos otros sitios. Recuerdo pastos de Burgos próximos a la Cartuja y múltiples rincones del pre-Pirineo. Esta flor tiene gracia, su humilde apariencia frágil me entusiasma. No he querido olvidarla y el lector la observará en una de las ilustraciones.

 

LA CÚRCUMA

 

La Cúrcuma, “Curcuma longa” goza de propiedades ventajosas, organolépticas y medicinales, según cuentan. Se incorpora a determinados manjares, dándole cierto sabor y color semejante al del azafrán, de aquí que resulte ser un sucedáneo barato de nuestra especia, pero se trata de un tubérculo reducido a polvo, al menos el que se encuentra por estos lares. El lugar característico de su cultivo es India, donde se consume habitualmente. Sin querer compararlo con nuestra preciada flor, pero sí por su bonito color, yo lo incorporo al Humus que preparo y este acompañante de cualquier comida de Oriente Medio, resulta más atractivo a nuestra vista

EN LA BIBLIA

 

Leo que el precio del azafrán oscila entre 4000 y 4500 € el kilo, de aquí que se le llame el oro rojo. Cuando uno se entera de las maniobras que precisa su obtención, el ínfimo peso que se obtiene de cada flor, comprende que quienes dedican sus afanes a su cultivo, no consigan nunca grandes fortunas. Ya he dicho que en la Biblia aparece una sola vez. Y copio el párrafo:

 

“Huerto eres cerrado hermana mía, novia, huerto cerrado, fuente sellada. Tus brotes, un paraíso de granados con frutos exquisitos: nardo y azafrán caña aromática y canela con todos los árboles de incienso mirra y áloe con los mejores bálsamos”. (Ct 4, 12).

 

 Solo aparece una vez, he dicho, ahora bien, soy una persona que me gusta dudar de todo, para estar seguro de algo, así que, pese a que los diccionarios bíblicos consultados, o no la mencionan, o dicen poca cosa y en este caso se refieren únicamente al Cantar, por Internet he visto que ciertas traducciones de la Biblia mencionan el azafrán en el pasaje de Isaías 35, 1.

 

A continuación ofrezco algunas.

 

**El desierto y el yermo se alegrarán, y se regocijará el Arabá y florecerá como el azafrán (la Biblia de las Américas)

 

**El desierto y el lugar desolado se alegrarán, y se regocijará el Arabá y florecerá; como el azafrán (La Nueva Biblia de los Hispanos)

 

**Se alegrarán el desierto y la soledad; el yermo se gozará, y florecerá como la rosa (Reina Valera)

 

**Se alegrarán el desierto y la soledad; el yermo se gozará, y florecerá como lirio (Biblia Jubileo 2000)

 

Por si no se ha puesto atención en ello, recomiendo fijarse en las fotografías. La flor del azafrán tiene la belleza de una grácil joven bailarina clásica, delicada también como ella. Admirable y no profanable.