Font Romeu (II)

 

Padre Pedrojosé Ynaraja

 

Acababa la semana pasada recordando que en la librería de Font Romeu había comprado la primera Biblia de bolsillo. He vuelto muchas veces desde entonces y apenas se distinguía, escondida entre tantas tiendas de artículos deportivos y hoteles. No era así la población que yo visité la primera vez.

 

Ocurrió no mucho más tarde, por aquel entonces, la colocación y bendición de una gran imagen de Cristo Rey, de precioso mármol blanco. Recordaba la noticia del acontecimiento que había recogido la prensa. Como han pasado tantos años, había olvidado detalles que quería reseñar hoy aquí. Dicen que por Internet se encuentra todo y no es verdad. Se encuentra casi todo, rastreando entre miles de títulos de archivo, que exigen tremenda paciencia. Mucha me ha costado a mí, hasta lograr alguno que ofreciera lo que buscaba y que ahora ofrezco al lector.

 

LEO Y RESUMO

 

El párroco de Font Romeu se propuso edificar una iglesia y acudió al propietario de un extenso terreno, muy adecuado para tal menester. Propuso comprar una parcela de su propiedad al Sr. Cesar A. Doncel, agente de Cambio y Bolsa de Barcelona. Temeroso de que el dinero recogido entre la feligresía no fuera suficiente, se dirigió al buen señor que pasaba sus vacaciones en aquel territorio parroquial, habiéndose encomendado a todos los santos. Al expresar su deseo, reconcentrado en sí mismo, le contestó: déjeme pensar y vuelva mañana. Al día siguiente le dijo: Doncel no vende nada, regala.

 

Así pues, de acuerdo con su generosidad, se procedió a edificar el templo. Más tarde quiso el mismo, que una gran imagen de Cristo Rey dominase desde allí toda la Cerdaña. Situada la estatua en tierra francesa, mirando y como bendiciendo al sur, ya español, así debía estar. Se encargó mármol de Carrara, 43 toneladas, y el escultor, barcelonés también, Emili Colom, ayudado por Manuel Buisant, de Huesca, inspirándose para el rostro en la imagen del Santo Síndone de Turín, durante poco más de cuatro meses, lograron acabarla. Fue inaugurada y bendecida a principios de noviembre de 1954. Las crónicas de la prensa barcelonesa describen la ceremonia con gran detalle. Dicen que acudieron cinco obispos franceses, pero nada señalan de la clerecía de la diócesis de La Seu de Urgell, o de cualquier otra española. Extraña la primera ya que situada Llivia a poco más de 10Km, la villa pertenece a su obispado, siendo población anclada secularmente en la Cerdaña y muy bien relacionada con su entorno. Lamentablemente, compruebo que a los que he preguntado, personas que más de una vez han visitado Font Romeu, nada sabían de esta imagen.

 

ESQUÍ Y CAMPING

 

La población es lugar desde donde se parte a próximas estaciones de esquí y de extensos territorios de camping. En invierno porque es invierno y en verano porque es verano, no se ve más que barullo y circulación de vehículos con gran dificultad de lo abundantes que son. A pocos kilómetros de Font Romeu, en Planés, una diminuta población ceretana, hay una iglesia románica de planta triangular, también pequeña. Tal figura geométrica es el único caso de pavimento de los de este estilo y tal vez de los demás. Es lo que me dicen, según me dicen y confieso que nada sé al respecto. Google da muy poca noticia de ello. Advierto al lector que, al tener yuxtapuestos a sus muros dos ábsides, a primera vista, uno no advierte la originalidad de la que hablo. Digo también que el pequeño edificio tiene su gracia. En el interior he estado pocas veces y creo que solo he asistido a misa en una sola ocasión.

 

POEMA DE J. VERDAGUER

 

En el poema épico de Jacinto Verdaguer, “EL Canigó”, epopeya del pueblo catalán, en el Canto VII se dice:

 

Al infeliz amador / le dan sepultura rica, / coronada de un triángulo / y cúpula damasquina, / en el pueblo de Planés, / a cuatro leguas de Llivia. / Los descendientes dirán / si es mausoleo o mezquita, / si la han hecho los cristianos / o moros de Morería; / pero en la tumba del moro / los cristianos oyen misa, / que medio cristiano era / quien contra moros moría.

 

Y en la nota 4 del mismo cantar, al final del volumen, se dice: “Planés. Henry, en la Historia del Roselló, pretende que la iglesia de Planes es el túmulo de Abhú Nezà”.

 

Del musulmán hablan las crónicas que recoge Google, pero de su tumba nada he encontrado. En las proximidades de Font Romeu, un poco a escondidas, recuerdo que no se permitía aproximarse al público años ha, había y hay todavía, un lugar de preparación para las Olimpiadas de México. Se dedicó un gran terreno y los correspondientes edificios, para la preparación de los atletas. Se escogió la población por su elevación respecto al nivel del mar, que, aun siendo alzada, está muy lejos de la que tiene la capital caribeña. No puedo más que ofrecer una foto desde la lejanía.

 

La utilidad de este horno y otro cercano que utiliza tecnología semejante, es, según tengo entendido, de investigación científica y de cara a progresar también en el aprovechamiento de las energías renovables.

 

CALEFACCIÓN

 

Más directamente pensado para aprovechamiento doméstico lo es un edificio próximo que, sin ningún artilugio especial, aprovechando que las corrientes de aire que provienen del Carlit, cumbre señorial del paisaje, son frías, refrigeran el interior en verano y en cambio, en la parte contraria, situada de cara al mediodía, el sol calienta el muro oscuro, situado tras una pared de metacrilato. Este material deja pasar los rayos infrarrojos que calientan el aire del estrecho espacio, pero impide que se escape al exterior el aire que se ha calentado, fenómeno que se aprovecha en invierno. Todo ello conseguido mediante cerrar o abrir las ventanas de delante o de detrás del mismo local.

 

Tenía pensado referirme a Llivia, enclave español en tierra francesa. Curiosidad histórica y jurídica, que guarda también atractivos contenidos, pero observo que las antiguas fotos que saqué en época química se han decolorado. Queda como anuncio de próximo artículo, la foto de dos alegres hermanos brasileños, a las puertas del lugar les hice un día.

 

CARIÑO

 

Con seguridad habrá observado el lector el cariño que le tengo a esta comarca. Me moví por ella por primera vez sin pasaporte, provisto únicamente de un “laisser paser excepcionel”. Después me he movido a pie, en moto o en coche. He pasado noches durmiendo en un pajar o muchas más dentro de una tienda de campaña, acompañado de buenos amigos y amigas, disfrutando del paisaje y del ganado, lanar y caballar que abunda por esos terrenos, muchos de ellos que, aun siendo tierra francesa, requieren tributar a la autoridad municipal de Llivia. Lo mismo sucede con la pesca en varios de sus lagos. El aficionado debe tener licencia gala, pero pagar también a la villa española. Y es que la noción de soberanía no implica siempre los mismos derechos.