UN LUGAR CON MAGIA
Como
todas las noches mira el informativo.
Repentinamente
un informe acapara mi atención.
¿Qué
podía haber sucedido como para enviar un móvil a cubrir un evento?
Es
un pueblo de unos 700 habitantes y suele estar rodeado de silencio como para
merecer un informe.
Pasaban
un informe del carnaval que allí había sucedido.
Cuando
concluyó el informe la periodista dijo: “Ese es un lugar con magia”
Sin
lugar a dudas debe de conocer el lugar como para realizar tan certera
observación.
Desde
hace tiempo tengo la oportunidad de conocer tal lugar y siempre me ha asombrado
la magia allí existente.
Sin
dudas es un lugar con magia.
La
magia de que la paz se puede tocar con la mano recorriendo cualquiera de sus
calles.
La
magia del silencio solamente roto por las voces de los niños en los ratos de
sus escolares recreos.
La
magia de sus calles apenas transitadas por algunos vehículos.
La
magia de la seguridad manifiesta en casas con puertas abiertas o bicicletas en
sus veredas.
Pero,
también, posee otra magia muy especial.
La
magia de permitir el encuentro con uno mismo.
La
magia de sacarnos del uso de las llaves y del celular.
La
magia el descanso reparador y necesario.
La
magia de los recuerdos que afloran con fuerza y se vuelven presencia viva.
La
magia de la oración sin prisa y en profundidad.
La
magia de poder encontrar a Jesús en todos sus lugares.
Quizás
no sea un lugar que tiene la magia de no poseer nada que ofrecer a los que
andan en busca de lugares para hacer turismo.
Es
uno de esos pueblos que no quedan sobre la ruta y uno debe ir allí por alguna
razón especial.
Allí
no se encuentra un hotel o una posada puesto que tales emprendimientos no
tendrían rinde económico ni futuro posible.
No
hay supermercados ni grandes comercios.
Todo
es sencillez y tranquilidad.
Los
más numerosos habitantes del pueblo que se ven por las calles o por la plaza
son algunos perros que, en consonancia con el lugar, ni se molestan en ladrar.
Muy
difícilmente se ve gente andando pos sus calles y las que lo hacen saludan
levantando su mano pero sin pronunciar palabras.
Surcando
el cielo o tranquilamente alimentándose en el suelo uno puede encontrar
variedad de aves que conviven con la seguridad de no ser incomodados.
Todo
es tranquilidad. El reloj parece ser de otro mundo puesto que el tiempo se ha
detenido entre árboles, plantas y casas silenciosas.
Los
niños, una vez terminado el horario escolar se desaparecen o se refugian en sus
hogares a hacer tareas o mirar televisión con voz muy baja.
Éramos
un grupo de unas quince personas y nos ocupábamos de ocupar sus bancos vacíos
de la plaza o de transitar por sus calles con absoluta tranquilidad. Pero,
también, con el debido respeto a un lugar donde el silencio es un culto.
Sin
lugar a dudas es un lugar con magia.
Me
podrán decir que, en el interior profundo, uno puede encontrar lugares como
éste pero sé que no es así.
No
es un pueblo vacío o “muerto” puesto que no hay casas abandonadas o ruinosas.
En
un inmenso lugar se encuentra una fábrica de dulces de una reconocida marca a
nivel nacional pero esta, también, se encarga de colaborar con el silencio del
lugar y aporta algún aroma delator del dulce que están elaborando.
Todo
es magia en ese lugar y uno puede tener la dicha de dejarse empapar por ella
para renovarse anualmente.
Padre Martin Ponce de Leon SDB