Beneficios y perjuicios

P. Fernando Pascual

10-5-2019

 

Lo que parece una ganancia puede convertirse en un daño. Y lo que parece una pérdida puede llevar a un beneficio.

 

Alguien gana la lotería. Su vida da un vuelco. Parece que todo irá sobre ruedas. Pasan los meses, y hay tristeza, tensiones, luchas con familiares y amigos.

 

Otra persona pierde un vuelo. Siente rabia por el tráfico, por los problemas técnicos en el aeropuerto, por la mala atención recibida. Pocas horas después, la noticia: ese avión se ha estrellado y nadie ha sobrevivido.

 

La vida está llena de golpes misteriosos, donde lo que parecía un beneficio se convierte en un perjuicio, y lo que parecía perjudicial lleva a una curiosa mejoría.

 

Ya lo había intuido Aristóteles en su famosa obra "Ética nicomáquea", al observar cómo algunos habían quedado arruinados precisamente por haber conseguido algo que parecía muy beneficioso.

 

Entonces, ¿cómo saber si los beneficios lo son de verdad, y los perjuicios, en el fondo, no fueron tan dañinos? Solo el paso del tiempo desvela plenamente los resultados de tantas situaciones que a primera vista parecían positivas o negativas.

 

La vida humana está rodeada de mil factores que generan imprevisión y misterio. Es cierto que muchas cosas ocurren según nuestros planes y llevan a logros que nos parecen buenos.

 

Pero incluso en lo más lineal y seguro se producen sorpresas. Porque para aquella persona que gozaba de tan buena salud gracias a la dieta, un exceso en el deporte provocó un grave daño en las articulaciones...

 

Por encima de las indeterminaciones humanas y de los cambios imprevistos, un poco de realismo y un mucho de confianza en Dios permite seguir en el camino, mientras afrontamos cada asunto con el deseo de hacer el bien posible en cada momento.

 

Lo que luego ocurra, los resultados inmediatos y los definitivos, quedan en manos de Dios, que es un Padre bueno. Con su Amor seremos capaces de descubrir que lo que nos parecía algo malo al final llevó a un resultado magnífico, si aprendimos de esa situación a ser más humildes, más misericordiosos y más llenos de caridad auténtica.