Reglas que ayudan a actuar bien

P. Fernando Pascual

1-7-2019

 

Desde niños aprendemos reglas y normas que nos enseñan padres y educadores. Conforme crecemos, acogemos nuevas directivas, sea por consejos de otros, sea desde la experiencia personal.

 

¿Para qué sirven esas reglas? Para mejorar nuestras decisiones y actuar de modo acertado. Es decir, para actuar éticamente, lo cual coincide con la búsqueda del bien.

 

Pensemos en dos ejemplos. Muchas familias y escuelas enseñan a los niños a lavarse las manos antes de comer. Si un niño pregunta por qué esa norma, la respuesta es bastante fácil: por higiene.

 

El segundo ejemplo refleja una norma autoimpuesta. Una persona tiene una acalorada discusión en las redes sociales. Ve las consecuencias dañinas, y decide adoptar esta regla: no responder a un "ataque" en un momento de rabia, sino dejar pasar algo de tiempo para elaborar una buena respuesta.

 

Esos dos ejemplos muestran que las reglas y normas, sea que vengan desde fuera (papá y mamá dicen que me lave las manos antes de comer) o desde dentro (no contestaré en caliente ante una agresión digital), buscan ayudarnos a evitar daños y a promover buenas acciones.

 

La lista de reglas y normas es enorme y abarca campos muy diferentes. Van desde comportamientos personales hasta normas de tráfico, desde contratos laborales hasta consejos para escribir una carta formal, desde la ortografía hasta el modo más amable de atender a una persona enferma.

 

Lo importante es descubrir detrás de la mayoría de esas normas qué bienes se promueven y cómo nos ayudan a una actuación benéfica, pues ese es el criterio que sirve para distinguir entre buenas y malas reglas.

 

Habrá algunas normas que no tienen una verdadera relevancia, quizá incluso contrarias al sentido común, por lo cual podemos dejarlas de lado, o desobedecerlas.

 

Otras normas, esperamos que la mayoría, cuando son acogidas de modo auténtico y sano, nos guían y sostienen en tantas situaciones de la vida en las que necesitamos luz y fuerza para superar el egoísmo y promover actuaciones justas y buenas.