POLÍTICA
Padre Pedrojosé Ynaraja
En mi época de estudiante, de estudiante que estudiaba porque
era mi profesión, ya que estudiar continúo haciéndolo todavía. Por aquellos
tiempos, pues, que simultaneaban con la juventud, respecto a la política
teníamos ideas generales. Ni la ley permitía la existencia de partidos, ni se
diversificaban ellos, los que de una u otra manera se sentía implicado
especialmente en el terreno. Teníamos ideas vagas de lo que era el marxismo,
que identificábamos con el comunismo, sabíamos algo del liberalismo y del
capitalismo y muy poco de la anarquía, que siempre nos sonaba mal y la
democracia, una utopía que soñarla nos elevaba al cielo. A lo poco que
sabíamos, se unía lo que nos contaban, las experiencias de la guerra, de la
local y de las dos mundiales. Cada uno se creaba sus preferencias políticas
monolíticamente concebidas.
Llegaron tiempos de libertad, de probar, según parecía, la
democracia. La primera constatación era que permitidos los partidos, estos se
dividían y dividían y, poco a poco, perdían contenidos y singularidad. Se lo
decía yo a mi madre, poniéndole un ejemplo, que si no era válido y exacto, era
significativo. Un líder de derechas, aristócrata para más inri, aparecía por
televisión en mangas de camisa y con el cuello desabrochado. Otro, comunista de
toda la vida, se presentaba siempre con corbata y elegante traje. Un partido
socialista declaraba que no era de izquierda y uno de derechas se irritaba
cuando así se le llamaba, pues declaraba ser de centro y vete a saber lo que
esto significaba.
Con libertad de expresión y sin censura, ha disminuido la
cultura política y ha aparecido la adhesión a partidos, sin conocer exactamente
su ideología, pero dándole al que uno escogía, una actitud cuasi religiosa. Las
manifestaciones eran, o son, actos de culto y las votaciones etapas
sacramentales.
¿Se es más feliz ahora? ¿se es
simplemente feliz, olvidando la dimensión trascendente de que puede gozar la
persona humana? ¿el militante se siente satisfecho? ¿confía en sus líderes? ¿la adhesión
a cualquiera de ellos responde a valores antropológicos aceptados y deseados?
¿Qué es una nación? ¿en qué se funda
el patriotismo, de un signo u otro, llámesele nacionalismo o independentismo?
El olvido de la dimensión religiosa ¿es manifestación de
madurez personal?
Nuestra cultura actual que pasó a ser considerada post
cristiana, ¿implica progreso civilizado? La imagen del Rey en su
interior, sus reliquias y el pétreo relieve en el muro, no nos permiten olvidar
esta etapa de la piedad cristiana de la que otro día hablaré.