BUSCO SIN ENCONTRAR

 

¿Dónde están las palabras necesarias?

¿Dónde están las palabras justas?

Ni las justas ni las necesarias aparecen en mi mente.

Repentinamente uno se encuentra desprovisto de esas palabras a las que le gustaría apelar.

Parecería como que se encuentra intentando asir alguna de ellas pero solamente manotea y se aferra al vacío.

Parecería como que esas palabras necesarias se han ido.

Palabras que brinden fortaleza.

Palabras que animen a continuar con entereza.

Palabras que concedan un algo más de fe.

Palabras que alienten a no bajar los brazos.

Palabras que digan de cercanía y acompañamiento.

Pero ninguna de esas palabras se encuentra en mí en estos momentos.

Ante la ausencia de las palabras uno guarda silencio y el mismo resulta incómodo.

Incómodo porque uno supone el otro espera una palabra o, aunque más no sea, media palabra que tampoco está.

Esto porque uno nunca piensa que el otro no desea escuchar ninguna palabra y solamente espera la cercanía hecha silenciosa presencia.

Son instancias demasiado  duras como para conformarse a vivirlas en soledad por más que sepas Dios te está acompañando.

Era una posibilidad pero era la única que no deseabas ni esperabas.

Fue esa, terrible y trágicamente, la respuesta que te han dado.

¿Cómo hacer para conservar la entereza que se hace sonrisa?

¿Cómo hacer para conservar la sonrisa que brota desde la esperanza?

Te imagino lógicamente destrozado y quisiera acompañarte con una palabra.

Esa esquiva palabra que, ahora, se ha empeñado en esconderse.

Desde hace horas busco esa palabra sin lograr avanzar en ninguna dirección.

Intento escribir algunas pero todas me resultan insuficientes como para que puedan resultarte de alguna utilidad.

Siempre dicen que el idioma español es muy rico y yo debo estar muy lejos de esa riqueza puesto que todas las que sé me resultan tremendamente pobres.

Tan pobres que ninguna de ellas podrían llegar a serte de utilidad alguna en una situación como la que debes enfrentar ahora.

Sé que no es una cuestión de inteligencia o de sensibilidad ya que son palabras que deberían fortalecer una situación colmada de incertidumbre  la que enfrentas.

Lo único que puedo asegurarte es que rezo por la situación.

Rezo para que Dios ponga su mano sobre ella y la revierta. Ponga su mano sobre lo que vives y lo transforme.

Sé que es todo lo que esperas y deseas desde lo más profundo de tu corazón y así lo rezas. Me uno a tu oración y rezamos juntos.

Sobradamente sabes que todo está en las manos de ese Dios en el que crees y con el que conversas en tu oración y del que esperas.

De ese Dios que tiene un proyecto que muchas veces no entendemos y siempre nos trasciende.

Pero es, también, ese Padre en el que podemos poner confiadamente nuestras situaciones de vida no para que nos complazca sino para que nos de fuerzas para vivir lo que Él disponga.

Mientras tanto continúo en la búsqueda de esa palabra que no logro encontrar.

Tal vez en algún momento ha de aparecer y podré compartírtela pero, mientras tanto, continuaré junto a vos rezando para que de  la mano de Dios no te abandones.

 

Padre Martin Ponce de León. SDB