Advocaciones, España
Virgen de " La Almudena", Madrid
Autor: Padre Javier Leoz
En Pascua, María rompe los muros...
De iglesia en iglesia . En la Colegiata de San Isidro en los últimos años y, desde su inauguración en 1993 por Juan Pablo II en la Catedral que lleva su nombre frente al Palacio Real, la Virgen de la Almudena ha condensado y lo sigue haciendo muchos de los sentimientos de los cristianos de ciudad de Madrid.
La talla actual, obra del siglo XVII, sustituyó a una anterior (ver fotografía).
Su nombre “Almudena” surge por las circunstancias en que se produce el hecho del nacimiento de esta devoción. Su imagen fue hallada en el “almudín” que en árabe significa “depósito de trigo”.
En tiempos de ocupación musulmana muchas de las imágenes marianas fueron enterradas o incrustadas entre paredes para evitar su profanación. Siglos después, ya con la reconquista, una de ellas LA ALMUDENA, es descubierta al desplomarse parte de la muralla que protegía la ciudad de Madrid. A partir de entonces y recordando esa fecha (9 de noviembre de 1085) la Capital de España la acoge como patrona y elige ese día como cita obligada para presentarse ante su imagen en la única catedral de España que ha sido consagrada por un Papa.
En 1948 en la Plaza de la Armería tuvo lugar su coronación canónica y en 1977 fue declarada oficialmente Patrona de Madrid.
LA PALABRA: “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre” (Lc 1,39 y ss)
La catequesis que nos puede traer esta advocación mariana no tiene desperdicio. También nosotros, al igual que al inicio de esta devoción, podemos romper los muros que eclipsan la belleza de nuestra vida cristiana.
Pidamos a María que seamos “almudí”...depósito de ese gran legado que es el mensaje de Jesús de Nazaret.
Los viejos cristianos escondían sus imágenes para preservarlas de la destrucción del enemigo. Hoy, los nuevos cristianos, tal vez escondemos (no las imágenes) y sí nuestra fe ante otras amenazas como pueden ser el secularismo y el materialismo que nos circundan.
Ojalá que seamos capaces de dinamitar ese muro de la comodidad y de la vergüenza que nos impide transmitir y sacar hacia fuera lo que decimos creer y sentir por dentro.
Que Juan Pablo II, diez años después de inaugurar este gran santuario de la Almudena en Madrid, nos anime en esa dirección.
INICIATIVA DE ESTE DIA: dar razón de nuestra Fe donde quiera que haga falta. María nos acompaña.