Advocaciones, España
Virgen de los Desamparados, Valencia
Autor: Padre Javier Leoz
En la tercera ciudad de España, después de Madrid y Barcelona, abrazada por el río Turia y acariciada por el mar Mediterráneo. En los caminos por donde, con paso firme, avanzó para su conquista El Cid Campeador y para su reconquista Jaime I. En un lugar que se explaya entre la montaña y el mar, llamado Valencia, se venera desde el siglo XV la imagen de Ntra Sra de los Desamparados. Es la ciudad de la luz, de las flores y del fuego que, en multitud de fallas, ilumina la sombría noche del horizonte cada fiesta de San José.
El relato de los orígenes de la devoción a la Virgen María de los Inocentes y de los Desamparados es sumamente ilustrativo. El Padre Juan Gilabert Jofré, en los albores del siglo XV, al ser testigo presencial de los malos tratos que recibían los disminuidos psíquicos y los perturbados mentales, interpeló a los fieles valencianos que le escuchaban en la Catedral Metropolitana con las siguientes palabras: «En la presente ciudad hay muchas obras piadosas y de gran caridad y sustentación, sin embargo falta una que es de gran necesidad: un hospital o casa donde los pobres inocentes o furiosos sean acogidos». Un año más tarde, y en respuesta a esta invitación, un grupo de notables de Valencia erigió un Hospital con tales características. Se buscó que sus patronos fueran los Santos Inocentes Mártires «por ser los únicos a los que la Iglesia tributa culto a pesar de no haber llegado al uso de razón», y se buscó poner la nueva fundación bajo la protección de la Virgen María de los Inocentes y de los Desamparados.
UNA PALABRA: “Yo soy la sierva del Señor” (Lc 1,38)
-Esta advocación de “Los Desamparados” nos propone un esquema de actuación para la vida cristiana: reconocer a Jesús en el hombre que se siente amenazado y huérfano de personas y de ayudas.
-La Patrona de Valencia, aún hoy, sigue siendo de una vigencia actual: los niños no nacidos por capricho y antojo del hombre; los enfermos terminales empujados a la eutanasia; el hambre como consecuencia del des-equilibrio económico y bienestar de las naciones; la manipulación de los embriones humanos; el terrorismo que mata por la espalda a inocentes. Son, algunos, de los nuevos desamparados del hoy.
-En este mes de mayo, La Virgen de los Desamparados, nos anima a promover una nueva cultura de la vida que cuide y promueva, especialmente, a los seres más indefensos y que menos suerte han tenido y tienen en su vida.
-Acercarse a Valencia es contemplar, a lo largo de toda la ribera del Turia, un infinito jardín de flores y de naturaleza. Que la Virgen de los Desamparados nos ayude a convertir nuestro mundo en un vergel de justicia y de protección de los desfavorecidos.