Advocaciones, España
Virgen del Rocio
Autor: Padre Javier Leoz
Cuentan las crónicas que el Rey Alfonso X «EL Sabio», entre 1270 y 1280, alentado por su gran devoción mariana, mandó erigir una iglesia o ermita consagrada a la Virgen en en lugar llamado de Las Rocinas, recién conquistado a los árabes, en los mismos tiempos en los que, atraído por la belleza de los terrenos y los venados creó el coto de caza que hoy se conoce como Doñana.
Pero la historia, como es frecuente, se disocia de la leyenda, que aporta bellísimos e incomparables datos sobre un mismo hecho. Según la tradición piadosa, teñida de leyenda, que al parecer se conocía en Almonte y en pueblos vecinos desde el siglo XVI, aunque no aparece escrita hasta el XVIII, un hombre que había salido a cazar o a apacentar ganado, en La Rocina, halló entre malezas y espinas la Venerada Imagen de la Virgen colocada sobre un tronco de árbol. Quiso llevarla a la villa de Almonte, distante tres leguas del sito del hallazgo. Pero la Imagen volvió a su lugar y allí se levantó una ermita para cobijarla.
El roció es el grito más expresivo de fe y el llanto más apasionado de Andalucía a Santa María.
El pueblo también invoca a la VIRGEN DEL ROCÍO con otros títulos:
· BLANCA PALOMA, en alusión al Espíritu Santo en forma de paloma que preside sus andas.
· REINA DE LAS MARISMAS, en alusión a las Marismas del Guadalquivir que se encuentran junto a su Santuario.
· PASTORA, en alusión al traje que luce cuando es llevada al pueblo de Almonte.
La Romería es el acontecimiento más importante del año rociero. Pero es Romería de Pentecostés, es decir, reunión del pueblo para celebrar, con María, su Madre, la venida del Espíritu Santo. Se calcula que, en los últimos años, la asistencia de personas a la romería se acerca al millón y medio de personas.
I. DEL NOMBRE DE ROCINAS…AL TÍTULO DEL ROCÍO
1.- El nombre primitivo de la Virgen fue Ntra. Sra. de las Rocinas, haciendo alusión al lugar donde comenzó a ser venerada. En 1653 el pueblo de ALMONTE comienza a llamar a su Virgen con el título de NUESTRA SEÑORA DEL ROCIO.
2.- El nuevo nombre se inspira en la liturgia de la Misa de Pentecostés, que compara la acción del Espíritu Santo con la fecundidad del Rocío. Por este motivo se hace también el traslado de su fiesta del 8 de septiembre al domingo, Solemnidad de Pentecostés. Con estos acontecimientos el pueblo de ALMONTE quiso significar que la Virgen del Rocío es la Virgen del Espíritu Santo, la Virgen de Pentecostés.
3.- El pueblo también invoca a la VIRGEN DEL ROCÍO con otros títulos:
· BLANCA PALOMA, en alusión al Espíritu Santo en forma de paloma que preside sus andas.
· REINA DE LAS MARISMAS, en alusión a las Marismas del Guadalquivir que se encuentran junto a su Santuario.
· PASTORA, en alusión al traje que luce cuando es llevada al pueblo de Almonte.
II. ROMERÍA DE PENTECOSTÉS
1.- La Romería es el acontecimiento más importante del año rociero. Pero es Romería de Pentecostés, es decir, reunión del pueblo para celebrar, con María, su Madre, la venida del Espíritu Santo. Se calcula que, en los últimos años, la asistencia de personas a la romería se acerca al millón y medio de personas.
2.- Actualmente el Rocío se articula en torno a 97 Hermandades Filiales bajo la dirección de la Hermandad Matriz de Almonte.
3.- Los actos oficiales de la romería comienzan la mañana del Sábado anterior a Pentecostés haciendo su presentación las Hermandades ante la Virgen del Rocío, representada por la Hermandad Matriz, que las acoge en su nombre.
El siguiente acto es el Rosario que reza el pueblo de Almonte, en la noche del sábado, con el fín de invitar a las Hermandades Filiales congregadas a participar en el Rosario del Domingo. En la mañana del Domingo de Pentecostés se celebra lo que constituye el acto central de la Romería: la Misa Pontificial presidida por el Obispo de Huelva – y concelebrada por los Capellanes de las Hermandades- ante el retablo que forman los SIMPECADOS de las mismas. Por la noche se celebra el Rosario con todas la Hermandades Filiales. La Romería culmina con la salida procesional, a hombros de los almonteños, de la Virgen del Rocío que visita a sus Hermandades.
III. EL CAMINO
1.- Cuando un rociero habla del camino se refiere al trayecto que realiza con su Hermandad desde su pueblo hasta la ALDEA DEL ROCÍO. Es el camino que concluirá con la llegada al Rocío y la presentación ante la Virgen.
2.- Pero, en un sentido más amplio, el camino es la preparación para la Romería. Es un camino duro, sin las comodidades de nuestra época, pero el buen rociero está radiante de alegría porque, a cada paso, se acerca a su Madre, la Virgen. En el camino se comparte, se convive con los Hermanos en un claro ejemplo de fraternidad impregnado con el carácter festivo de nuestra tierra.
3.- No podemos olvidar el sentido eclesial del camino. En él vemos al Pueblo de Dios caminando en torno a su Madre, representada por el SIMPECADO, que es el centro del camino. Ante él se celebra la Santa Misa del Alba, se reza el Angelus y al anochecer el Rosario. Ante él se canta, se baila, y se llora. Cada SIMPECADO representa en su Hermandad, a la Virgen del Rocío y los hermanos lo veneran con la misma Fe que cuando se postran ante Ella.
4.- Pero los rocieros no sólo hacen este camino todos los Domingos del año van Hermandades al Rocío en peregrinaciones oficiales y también especiales que hacen que la ALDEA DEL ROCÍO esté siempre llena de peregrinos que, como buenos hijos, acuden a ver a su Madre.
IV. EL ROCÍO, UNA REALIDAD DE FE
1.- "Para ser buen rociero primero hay que ser cristiano/ y acordarse del que sufre/ y al tiempo darle una mano./ Llévala en el corazón, lo mismo que en el sombrero/ que así es como se conoce a los buenos rocieros". (Copla).
2.- El rociero es, ante todo, un cristiano. Su devoción a MARÍA SANTÍSIMA DEL ROCÍO es un acto de fe en su Hijo, en Cristo. El Rocío constituye un camino plenamente válido para llegar a Dios a través de su Madre.