Caminito   Hna. Teresa del Carmen Rodríguez Perez

 

Caminito

Autora: Hna. Teresa de Jesús y de la Niña María

 

 

Muéstrame ese caminito
para llegar hasta ti
me gusta lo pequeñito
lo que no sale a lucir.

Tú me lo vas enseñando
pues golpes muy delicados
llegan a mi corazón
y creo, vienen de tu mano.

Sabes Señor que mi alma
se debate entre la angustia,
pues mis obras no son grandes
y rio y lloro entre la duda.

Casi siempre veo tu rostro
que me sonríe con dulzura
y me anima a caminar
mostrándome tu ternura.

Otras veces una voz
me aleja del caminito;
me dice: no es por ahí
y sufro un duro martirio.

Jesús, mi pequeña alma
solo desea agradarte.
¡ven, llévame tu en tus brazos
mi corazón quiero darte!

Es verdad que muchas veces
me desvío de tu senda,
busco aplausos, amor, grandezas
que a mi vida no la llenan.

No sé sufrir por tu amor,
no me rindo por completo
a tu santa voluntad
y a descansar en tu pecho.

Sigue golpeando a mi puerta
con tus toques delicados
y si mi amor no despierta
¡grítame fuerte mi Amado!

Tu débil mariposita
se arrastra, aún es gusano
y el secreto de tu amor
la impulsa a volar alto.

Que sean tus vientos Señor
que me mantengan en vuelo.
¡Perdona se me olvidó
el caminito pequeño!

En él no debo desear
nada, nada ni la altura
porque tu te encargarás
de mantenerme en la lucha.

Sigue dándome la fe
para saber esperar
y abandonarme en tus brazos
y nada, nada desear.


SI camino junto a Ti
nada tengo que temer,
me harás mucho más pequeña
y por tu puerta entraré.

Y para eso es preciso
que me hagas como los niños
porque mi mucha estatura
me sobra en el caminito.

Mi hermanita Teresita
me escogió entre sus amigas,
la pequeña florecita
me ha mostrado su sendita.

Y mi pobre corazón
ya no abarca tanta gracia.
Nunca imaginé Señor
tener una hermana de alma.

Tu Palabra me ilumina
me instruye y me consuela
porque es muy grande Señor
lo que tu amor me revela.

Esta es la comunión,
la comunión de los santos;
con tu venida juntaste
cielo y tierra en un abrazo.

¡Gracias por el caminito
de la infancia espiritual,
achícame más y más
hasta alcanzar la humildad.