CIPRÉS DE MI JARDÍN
Con la majestad de un río
que se pusiera de pie.
Eduardo Marquina
Arbolito en Belén, ciprés señero,
cuando mi mano te plantó inocente.
Con colores de luz hasta la frente,
tú el que al Niño Jesús viste primero.
María y San José, el carpintero,
algo verían en ti, con ser reciente
tu verdor en la Gruta. Y tú, clemente,
les ofreciste amparo con esmero.
Te han crecido los años; así puedo
contemplarte hoy adulto, ciprés fuerte,
y en recuerdos de ti, extasiado quedo.
Hermanado al de Silos para verte
que señalas el cielo con el dedo,
guiándole los vuelos a mi muerte.
Astor Brime. Sevilla, 7-V-2012